Boisier se refiere a las interpretaciones del desarrollo local que enfatizan la devolución[1] de competencias ejecutivas a los estamentos locales en tanto herramienta para encarar los retos de la globalización[2].
Destaca la necesidad de contar con sociedades locales informadas, motivadas, poseedoras del conocimiento para entender el proceso globalizador y consensuadas para actuar proactivamente, es decir, socialmente organizadas. (Boisier: 2005; p. 55)
En este enfoque se podrían clasificar los argumentos de José Arocena. La riqueza generada localmente sobre la cual los actores locales ejercen un control decisivo, tanto en los aspectos técnico-productivos como en los referidos a la comercialización redundará en la existencia de una creación conceptual suya denominada Sociedad Local. (Arocena: 2001, p. 23).
Lo anterior implica que la producción de riqueza generada desde el territorio es producto de negociaciones entre los grupos socio - económicos. Así, la Sociedad Local es estructurante principal del sistema de relaciones de poder, es un sistema de acción sobre un territorio limitado, capaz de producir valores comunes y bienes localmente gestionados (Arocena: 2001; p. 23 y 2002; P.9).
Nótese una complementariedad mutua entre la endogeneidad del desarrollo en el plano político mencionado por Boisier y el concepto de Sociedad Local trabajado por el autor uruguayo.
Pero, ¿qué quiere decir que la Sociedad local sea capaz de producir bienes localmente gestionados? y asimismo, ¿qué quiere decir que la sociedad local sea capaz de producir valores comunes?
La explicación está en que para este economista se habla de Sociedad local al encontrar en un territorio determinadas características que ocurren en dos niveles, en el socioeconómico y en el cultural.
Antes de hablar de los niveles mencionados, hay que anotar que Arocena supone que los grupos que actúan en un territorio conforman un sistema de relaciones. Esos grupos, por tanto, son interdependientes y el sistema de relaciones constituido por ellos conforman la sociedad local.
Continuando, en lo referente al componente socioeconómico del concepto de Sociedad Local, hay que resaltar, primero, que en forma explícita tiene en cuenta la existencia de relaciones de poder entre los grupos socioeconómicos que actúan en un territorio, y segundo, que éstos grupos negocian en lo concerniente a la producción de riqueza que generan en el territorio.
Leyendo agudamente el planteamiento de este autor, los grupos locales ejercen un control decisivo sobre la riqueza generada en el lugar, tanto en los aspectos técnico-productivos como en los referidos a la comercialización. (2002; p. 9)
Al instante el lector se pregunta: ¿todos los actores? Como lo dice Arocena, los grupos locales definen sus diferentes posiciones en el sistema –socioeconómico- en función de su influencia sobre la utilización del excedente; se constituirá entonces, una jerarquía social regulada por la mayor o menor capacidad de cada uno de sus miembros de influir en la toma de decisiones sobre la utilización del excedente. (p. 9)
No todos los actores tienen el mismo poder para influir en la toma de decisiones, por lo que el control decisivo sobre la riqueza generada localmente, tanto en aspectos técnico-productivos como en los referidos a la comercialización, es ejercido por los miembros de la jerarquía social que posean la mayor capacidad de influencia en la toma de decisiones sobre la utilización del excedente; esto es, “el individuo o grupo más poderoso”.
Por otro lado, en lo concerniente al compuesto cultural del concepto de Sociedad Local, para el autor, la identidad colectiva de una sociedad está expresada en valores y normas interiorizados.
Los rasgos identitarios comunes muestran una “forma de ser” determinada que los distingue de otros individuos o grupos y encontrarían una materialización de su máxima expresión colectiva al plasmarlo en un proyecto que resulte común. (p. 9)
Sin embargo, el pesimismo puede llevar a pensar al lector de este postulado que esto puede no ocurrir hasta que la influencia de un grupo impone su voluntad sobre los otros.
Ahora bien, ¿qué entiende Arocena por Actor Local? Bajo este nombre rotula a los agentes que en el campo político, económico, social y cultural son portadores de propuestas que tienden a capitalizar mejor las potencialidades locales, entendiendo el término “capitalizar mejor” como la búsqueda de un mayor aprovechamiento de los recursos, destacando la calidad de los procesos en términos de equilibrios naturales y sociales (Arocena: 1995; p. 26).
Dentro del rotulo “actor local” entran “individuos, grupos o instituciones, cada uno de los cuales ejerce un tipo de aporte, siguiendo la construcción de Arocena. Así, habrían tres categorías de actor local: los ligados a la toma de decisiones (los político-institucionales), los ligados a técnicas particulares (los expertos profesionales) y los ligados a la acción sobre el terreno (la población y sus expresiones activas) (Arocena: 1995; p. 25).
Por otro lado, si la sociedad local, en últimas, es un sistema de acción, entonces ¿qué pasa con la capacidad real de iniciativa de los individuos y grupos que actúan en la esfera local?
Continuando con Arocena, la iniciativa individual o de grupo es la existencia misma del actor local, quiere decir que el conjunto de los actores locales se están movilizando[3]. La existencia de actores locales capaces de iniciativa facilita el que suceda la planificación local que tiene que ver con la participación de los actores locales y con el conocimiento de las realidades de la misma escala[4]. En este punto la pregunta que surge es ¿cuales actores locales son los capaces de iniciativa?
La pertinencia de este tipo de planificación radica en la escala en la que “se generan y se tratan los datos” y en el supuesto de que existe un “sistema” de actores que es capaz de integrar sus iniciativas en estrategias comunes al conjunto de la sociedad local para lo cual este autor habla de la necesidad de formas institucionales nuevas capaces de estimular e integrar el potencial de iniciativas existentes en la sociedad local para poner en práctica los procesos de planificación local. (p.11)
Una iniciativa que tiene la fuerza para producir efectos de desarrollo local no se “lleva adelante” como una acción aislada por un individuo o un grupo. Al entender del teórico uruguayo, las iniciativas que tengan este propósito se generan y se procesan “dentro de un sistema de negociación permanente entre los diversos actores que forman una sociedad local”, es decir, una negociación entre diferentes racionalidades. (p. 11)
Ahora bien, existen concepciones del desarrollo local que abarcan elementos de las tres corrientes y las agrupan en un solo concepto como queriendo decir que dentro del desarrollo local no hay visiones excluyentes.
Es el caso de la experiencia investigativa del Centro Latinoamericano de Economía Humana –CLAEH-, de la cual el también uruguayo Enrique Gallicchio explicita los elementos que a su entender constituyen el sentido o la razón de ser del Desarrollo Local.
Se pueden distinguir esos elementos en: Primero, los supuestos con los que asume el Desarrollo Local, es decir, un punto de partida. Segundo, los ejes temáticos que un proceso de desarrollo local obligatoriamente tiene que abordar y tercero, una conceptualización propia de lo que le significa el desarrollo local.
La posición de Gallicchio es que el desarrollo local es asumido como una nueva forma de actuar en el contexto de la globalización. Esto por dos factores. El primero, porque los procesos de globalización, no solo de la economía, sino también de la política y de la cultura tienen una creciente incidencia en lo local, es decir, en territorios y sociedades concretas. El segundo, porque la articulación entre lo global y lo local es la mejor postura a tener con relación a la vinculación entre los procesos de desarrollo local y las dinámicas nacionales y globales del desarrollo (Gallicchio: 2005; p. 88).
Para Gallicchio, la postura sobre las condicionantes globales[5] tiene una directa relación con cómo se asume “lo local”. La articulación entre lo global y lo local es la mejor postura a tener, ya que concebir lo local como lo subordinado a las dinámicas globales y a los procesos de desterritorialización lleva a concebir que el trabajo a nivel local no tiene sentido ya que la globalización impide “pensar en clave local” (2005; p. 92).
Así mismo, ubicar lo local como la alternativa a los “males” de la globalización, entendidos estos como la pobreza, la exclusión y la injusticia, pone al desarrollo local como únicamente en tono de reacción a un estado de cosas establecidas por las dinámicas globales como si fuera un conjunto de cosas compensatorias, lo que para Gallicchio resulta poco propositivo.
La discusión sobre el vínculo entre los procesos de desarrollo local y las dinámicas nacionales y globales del desarrollo, siguiendo con Gallicchio, obliga a tener en cuenta las restricciones y potencialidades en cada territorio concreto y la articulación de las mismas con las determinaciones globales. (p. 88)
Por tanto, en el contexto del Desarrollo Local concebido como una nueva forma de mirar y de actuar desde lo local, la propuesta de Gallicchio es la articulación entre lo global y lo local, lo que significa que el desafío para las sociedades locales se plantea en términos de insertarse en forma competitiva en lo global, capitalizando al máximo sus capacidades locales y regionales, a través de las estrategias de los diferentes actores en juego (p. 91).
En el planteamiento de Gallicchio, se tiene en cuenta tres ejes temáticos que el desarrollo local debe tratar de forma ineludible: 1) La potenciación de lo existente en referencia a las personas, los recursos, las empresas, los gobiernos. 2) La obtención de recursos externos al territorio; y 3) la gestión del excedente económico que se produce en el territorio aludiendo al “cómo usamos los recursos generados en él”
Estos temas requieren de una forma de concebir el desarrollo local como un proceso mucho mas sociopolítico que económico[6], ya que, en palabras de Gallicchio, “los desafíos son más de articulación de actores y capital social que de gestión local” (p. 90).
El perfil de concebir una preponderancia de lo sociopolítico sobre lo económico en los procesos de desarrollo local, responde a la influencia que ejerce la argumentación del teórico Salvadoreño Alberto Enríquez sobre el autor uruguayo.
Así, Gallicchio cita a Alberto Enríquez, quien comprende el Desarrollo Local como “un proceso de concertación entre los agentes que interactúan en un territorio determinado, para impulsar un proyecto común de desarrollo, siempre teniendo presente la participación permanente, creadora y responsable de ciudadanos y ciudadanas”. (Enríquez: 2005; p. 90).
Así entonces, el proyecto de desarrollo común que menciona Enríquez implica el tratamiento de temas como la generación de crecimiento económico, la equidad, el cambio social y cultural, la sustentabilidad ecológica, el enfoque de género y la calidad y equilibrio espacial y territorial.(2005; p. 90)
Los fines de dicho proceso de concertación que impulse un proyecto de desarrollo común son “elevar la calidad de vida de cada familia, ciudadano y ciudadana que vive en un territorio determinado, contribuir al desarrollo del país y enfrentar adecuadamente los retos de la globalización y las transformaciones de la economía internacional” (P. 90).
En consecuencia, otro elemento principal del Desarrollo Local según Gallicchio es la cooperación entre actores públicos de diferentes niveles institucionales (locales, regionales, nacionales, internacionales), así como la cooperación entre el sector público. (Gallicchio: 2005; p. 89)
De esta suerte, se comprenden los diversos elementos del concepto de este autor para quien el
Desarrollo local consiste en:“( ) crecer desde un punto de vista endógeno y también obtener recursos externos, exógenos (inversiones, recursos humanos, recursos económicos), así como mejorar la capacidad de control del excedente que se genera en el nivel local. El desafío pasa entonces por qué tanto son los actores capaces de utilizar los recursos que pasan, y quedan, en su ámbito territorial, para mejorar las condiciones de vida de los habitantes.” (Gallicchio: 2005; p.
[1] Con el termino devolución, el autor se refiere al proceso de aumento de la localización de las decisiones.
[2] En un texto posterior sabemos como la entiende Boisier
[3] Por ejemplo, las actividades experimentales e innovadoras, la creación de empresas, la correcta explotación de los recursos locales, nuevos sistemas de ahorro y crédito, la organización de los servicios básicos (luz, agua, saneamiento) o la construcción de viviendas, suponen una dosis muy importante de iniciativa, es decir, de movilización del conjunto de los actores locales. (Arocena: 2002; p. 10)
[4] El autor recuerda la existencia de “fracasos de los esfuerzos por planificar desde el centro del
sistema se debieron a los permanentes desfases entre los planes y la porfiada realidad local o regional” (2002; p. 10).
[5] Gallicchio acude a Bervejillo para definir lo que denomina como condicionantes globales: la desterritorialización y a la reterritorialización que ocurren en forma simultánea. Por desterritorialización éste último entiende “la emergencia de sistemas globales que escapan a las determinaciones específicas de este o aquel territorio”. Por Reterritorialización, entiende que “se confirma la territorialidad, en sentido fuerte, de los factores decisivos para el desarrollo de países y regiones”. (Gallicchio: 2005; p. 88)
[6] coincidencia con furtado.
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